HADAS, GENIOS Y OTROS SERES MITOLÓGICO DE EUSKADI
Dioses, genios y hadas, nada falta en el universo mitológico vasco, un universo que fue perdiéndose con el paso del tiempo o simplemente deformando con la entrada en territorio vasco del cristianismo, que no dudó en calificar a Mari, señora de Anboto y diosa por antonomasia, de demonio.
No menos impresionante que Mari es el señor de los bosques, Basajaun, que, como el resto de seres fantásticos, infundían respeto con su mera presencia y, sin embargo, no dudaban en ayudar a los hombres en sus labores cotidianas. Dicho está que fue Basajaun quien reveló a los humanos los secreto de la agricultura y el uso de los molinos y herrerías.
A pesar de su nombre, Mari, nada tiene que ver con la vírgen María, pero al igual que ésta, ha influenciado en la toponimia vasca, y se pueden encontrar no pocos lugares que llevan, de una manera u otra, su nombre incluido. Tampoco es el demonio, como querían hacer ver los recién llegados cristianos, aunque por su siniestra apariencia, rodeada de llamas y convertida en carnero o vegetal, podría inducir a pensar que realmente lo era. Se trasladaba de monte en monte, a lo largo y ancho de Euskal Herria, llevando consigo el buen o mal tiempo, castigando a aquellos mortales que así lo merecieran.
Los hay que quieren encontrar un significado racional a todo lo relacionado con el mundo mitológico. Esto, sin lugar a dudas, no deja de ser interesante y revelador. Sin embargo, es difícil imaginar en los juguetones jentillak la respuesta a un conflicto entre polos opuestos, entre el bien y el mal, entre lo propio y lo foráneo. Los gentiles, de fuerza desmesurada, bajaban a los valles (la mitología vasca nace en las montañas y en la Naturaleza) a enfrentarse con los hombres, y poner así a prueba su fortaleza e ingenio; el resto de tiempo que pasaban en las cimas de los montes lo dedicaban a lanzarse piedras a modo de juego.
Las montañas no siempre fueron la morada de estos seres mitológicos. Las hadas o lamias vivían en los bosques, junto a ríos y fuentes, a la espera de algún hombre al que enamorar con su especial belleza. Según la leyenda, el puente Azelain de Sorabilla, fue levantado por 33.000 lamias, en una sola noche, con las piedras que ellas mismas fueron trayendo desde las laderas del Txindoki.
La mitología es, tal vez, uno de los aspectos de la cultura vasca que más olvidado está y que menos interés despierta, pero que puede llegar a fascinar a quien lo descubre.
Convertir en dioses y diosas a elementos de la Naturaleza: los ríos, los árboles, las piedras, se llama ANIMISMO, es la proto-religión. Por ejemplo: cojo una corteza de árbol y la cuelgo en el pecho porque creo que me da poderes mágicos...
mireia