Hay errores que parecen pequeños… pero para un gato, no lo son; por ejemplo:
*Un poco de leche “porque le gusta”; los gatos son intolerantes a la lactosa y les produce diarrea. Un gato adulto no necesita leche y para los bebés sin madre existen leches maternizadas especiales.
*Un arenero que se limpia después; lo ideal es limpiar el arenero dos veces al día: mañana y noche, y una vez a la semana, limpiarlo con agua y jabón y aclarar.
*Una planta bonita que nadie cuestiona; hay varias plantas venenosas para los gatos, algunas son mortales.
*Comida que parece inofensiva… como pescado con espinas, o recién sacada del frigorífico. La comida debe estar a temperatura ambiente.
Y así, sin darnos cuenta, lo cotidiano empieza a afectar su salud.
Los gatos no hablan nuestro idioma, pero su cuerpo sí se comunica mediante:
*enfermedades digestivas, infecciones, estrés, cambios de conducta.
*No es falta de amor. Es falta de información.
Cuidar bien a un gato no empieza cuando se enferma…empieza en los detalles de todos los días.
Porque lo que para nosotros es normal,
para ellos puede ser un riesgo silencioso.
Obsérvalo mejor.
Y recuerda: su bienestar depende de lo que haces cuando nadie está mirando.
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