WILLIAM KAMKWAMBA, el niño africano que dominó el viento.
Entre los años 2000 y 2002, los vecinos de la pequeña aldea en la que vivía el niño William Kamkwamba pasaban por enormes aprietos a causa de una sequía que ya se estaba prolongando demasiado.
Era tan complicada la situación que la familia de William solo disponía de una pequeña ración de comida elaborada con maíz que llevarse a la boca al día. Además, sus padres no disponían de dinero para pagarla la matrícula de la escuela.
Pero William se rebelaba ante la situación, plantó cara al futuro incierto que parecía le esperaba y se las ingenió para compaginar su trabajo en el campo con los estudios que hacía de manera autodidacta en la biblioteca local.
Allí encontró un libro, titulado Using energy, en cuya portada aparecía un molino de viento. Con materiales que fue encontrando en las basuras [el ventilador de un tractor, el cuadro de una bicicleta, unos tubos, una dinamo y algunas maderas] fabricó su primer molino de viento con el que generar energía eólica. Poco a poco lo fue perfeccionando, hasta que finalmente pudo obtener agua de un pozo y así regar los maizales de su comunidad.
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