Si cortar las uñas mal puede causar sangrado, limpiar los oídos mal puede causar una infección. Y el error más común es usar el mismo instrumento que todo el mundo tiene en el baño: el hisopo de algodón.

El oído del perro no es un tubo recto. Es un canal en forma de L: primero baja en vertical y después gira en ángulo casi recto hacia el interior, en horizontal, hasta llegar al tímpano. Eso significa que cualquier objeto sólido que metas en el canal empuja los residuos hacia esa curva donde se atascan y no salen. El hisopo de algodón no limpia: compacta la cera y los restos hacia la zona que no puedes ver ni alcanzar. Según la AVMA, los hisopos son la principal causa de lesión mecánica durante la limpieza de oídos en casa.

Limpieza correcta — el método que usan los veterinarios:
Levanta la oreja para abrir el canal. Llena el canal completo con solución limpiadora veterinaria hasta que veas el líquido asomarse. Masajea la base de la oreja durante 30 segundos: vas a escuchar un sonido de chapoteo, eso significa que el líquido está llegando al fondo del canal y desprendiendo la cera del canal horizontal. Suelta la oreja y deja que el perro sacuda la cabeza — la sacudida expulsa el líquido con todos los residuos desprendidos. Después, limpia con una bola de algodón grande o una gasa solo la parte que puedes ver: el interior del pabellón y la entrada del canal. Nunca metas nada más adentro de lo que tu dedo alcanza.

Limpieza incorrecta — lo que causa problemas:
Meter hisopos en el canal: compacta residuos en la curva del L. Usar agua o soluciones caseras no formuladas para oídos: el agua que queda atrapada en el canal horizontal crea un ambiente húmedo perfecto para bacterias y levaduras. Limpiar demasiado seguido: un oído sano tiene bacterias y cera protectora. Limpiarlo cada semana elimina esa barrera natural y puede provocar inflamación reactiva
Peligro — cuándo no limpiar y cuándo ir al veterinario:
Si el oído huele mal, tiene secreción oscura o amarillenta, si el perro sacude la cabeza constantemente, se rasca la oreja o inclina la cabeza hacia un lado, no limpies. Esos son signos de otitis y limpiar un oído infectado puede empeorar la situación. Lleva al veterinario para que determine si es infección bacteriana, por levaduras o por ácaros. El tratamiento es diferente en cada caso.

Según la revista Veterinary Clinics of North America, los perros de orejas caídas — cocker spaniel, basset hound, beagle, labrador — tienen mayor riesgo de otitis que los de orejas erectas porque la oreja tapada retiene humedad y calor dentro del canal. Estos perros necesitan revisión más frecuente, no necesariamente limpieza más frecuente. Revisa semanalmente: si el oído se ve limpio y no huele, déjalo en paz.

La frecuencia correcta para la mayoría de los perros es una limpieza al mes, o menos. Los perros que nadan necesitan un enjuague después de cada baño de agua. Los perros con orejas erectas y sin alergias pueden necesitar una limpieza cada dos o tres meses
Al igual que con las uñas: si no te sientes seguro, el veterinario o la estética canina lo hace por ti. El corte de uñas enseña dónde está la zona viva. La limpieza de oídos enseña dónde está la curva invisible. En ambos casos, la anatomía que no ves es la que determina cómo debes actuar .

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  MUERE UN CAZADOR DE INFARTO CUANDO PARTICIPABA EN UNA BATIDA EN EL MONTE IBIO (CANTABRIA) Un cazador de 53 años y vecino de Los Corrales d...