BURRADAS HUMANAS
Seve Calleja
“LOS burros gazatíes reciben en Israel acupuntura, tratamiento dental y terapia conductual” (XL Semanal, 22-28 marzo, 2026). Fueron llevados allí por soldados que cuidaban de los animales, supuestamente sin dueño, en la franja bombardeada donde miles de humanos mueren de hambre, masacrados bajo las bombas. En un reportaje televisivo el auge del “turismo de la pobreza”, en el que hay quien paga por visitar las favelas de Río de Janeiro a sesenta euros la entrada por “disfrutar” de la miseria social de la gente más desfavorecida. El adiós a la joven de veinticinco años con paraplejia, contra la que la ultraderecha ha pasado más de un año luchando para arrebatarle su derecho a acogerse a la eutanasia, por fin ha muerto como quería morir (elDiario.es del 26 de marzo). La de la mujer lucense que se despeñaba de un muro ante la pasividad de los espectadores, o la de la enferma psiquiátrica expulsada de Urgencias del hospital en plena crisis psicótica; son otras de las noticias espeluznantes burbujeando en magazines televisivos. Como lo es la omnipresencia del loco del pelo rojo, obstinado en sus desafueros, que parece emular al Van Gogh encarnado por Kirk Douglas en la película de Vincent Minnelli (1956), aquel volcano en el Arte, al que la ansiedad y el fracaso lo llevaron a la locura. Solo que, a aquel, la locura y sus excesos solo le hicieron daño a sí mismo antes de dejar sus creaciones en la cima del Impresionismo. El de hoy es distinto: sus brochazos salpican por doquier e ignoramos sus ocurrencias. La Historia y su intrahistoria discurren cargadas de excesos y carencias que atentan contra el sentido común, por eso es tan necesario que a los impactos informativos los acompañante la sensatez de quienes se paran a pensar sobre lo visto y lo leído y nos ayudan a calibrar lo sucedido sin pusilanimidad. Porque el pusilánime, como advierte el filósofo y poeta Alberto Santamaría (Pusilánime o la alucinada vida de nadie, El Desvelo, 2026) no sabe gestionar los ritmos del mundo ni mucho menos es capaz de comprender la melodía de su propia vida”
Seve Calleja (Zamora, 1953) vive desde que era un niño en el País Vasco, concretamente en Bilbao, donde trabaja como profesor de Lengua y Literatura en el Instituto Miguel de Unamuno. Sus inicios literarios fueron en la poesía y el cuento para adultos, pero finalmente se ha decantado por la literatura infantil y juvenil. Ha obtenido premios como el Lizardi de literatura infantil en euskera y el Leer es vivir. Entre sus obras destacan Basajaun, el señor del bosque, Historias de la piratería, Cuentos del tren, Rita no quería ser niña o Dame la mano. Es colaborador habitual en medios como Radio Euskadi o las revistas Bilbao, CLIJ o Peonza.
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