Estamos destruyendo bosques reales mientras pagamos por experimentar con los digitales.
Fuera de la ventana, los árboles son talados, la vida silvestre pierde su hogar y el hormigón se extiende.
Dentro, celebramos aves virtuales, mariposas brillantes y vegetación artificial.
La tecnología es impresionante.
La ironía es aterradora.Un bosque virtual puede entretenernos, pero no puede producir oxígeno, enfriar la planeta, proteger la biodiversidad o dar a los animales un hogar real.
Un día, la naturaleza no debería convertirse en algo que solo podamos visitar a través de un casco.
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