CARTA ABIERTA A MIGUEL TELLADO: CUANDO EL LENGUAJE DEL PP HUELE A CAL Y A CUNETA
Señor Tellado, usted no se equivoca.
Usted no se tropieza con las palabras.
Usted habla exactamente como piensa su partido que es con la arrogancia de quién cree que España sigue siendo patrimonio de los suyos, con la impunidad de quién nunca pidió perdón por los crímenes del franquismo y con el odio de quién no tiene otra propuesta que destruir.
Decir en 2025 que “ha llegado la hora de cavar la fosa de este Gobierno” no es una metáfora, es un lapsus freudiano colectivo del Partido Popular, a ustedes solamente se les ocurre pensar en fosas, en enterramientos, en eliminar al adversario como si estuviéramos en 1936, porqué en el fondo, señor Tellado, lo que les sobra no es Sánchez, es la democracia y lo que les molesta no son las urnas, son los votos que no les pertenecen.
No es casualidad.
Cada día el PP alimenta el mismo veneno
Ayuso llamando dictadura a un gobierno elegido, Feijóo huyendo de un fiscal como si fuera un delincuente y usted, secretario general, apelando directamente al imaginario franquista de las fosas comunes.
Su partido ya no se oculta, es la derecha de los jueces reaccionarios, de los corruptos indultados de facto y de los nostálgicos de la cruz y la espada.
¿Se da cuenta del insulto a las víctimas?
En éste país hay más de 100.000 personas todavía desaparecidas en cunetas, fusiladas por un golpe de Estado que su partido nunca condenó y usted utiliza la palabra “fosa” cómo si hablara de un chiste de sobremesa.
Es obsceno, es indecente, es repugnante.
Lo suyo, no es torpeza política, es un plan. Necesitan el odio como combustible porqué carecen de proyecto, por eso hablan de tumbas en lugar de hablar de vivienda, de sanidad, de educación o de salarios, por eso resucitan fantasmas en lugar de reconocer que su única agenda es devolver privilegios a los de siempre y retroceder décadas en derechos.
Señor Tellado, usted no cava la fosa de Sánchez, usted cava la fosa de la convivencia democrática y cada palada que da es un regalo a los ultras que ya sueñan con uniformes, con pistolas y con listas negras.
Ustedes les ponen las palabras y ellos pondrán los puños.
No podemos dejar blanquear su odio ni disfrazar su retórica de cementerio como “debate político”. Vamos a llamar a las cosas por su nombre, lo suyo es fascismo con corbata.
Y el antifascismo, se lo recuerdo, es un deber democrático.
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