Gorka Unzalu

 
UNA JORNADA DE CAZA

Nueve cuerpos sin vida tirados en el suelo mientras sus asesinos meriendan tranquilamente entre risas y anécdotas de la heroicidad del día.
Nueve cuerpos de adultos y niños tirados en el suelo con un tiro en su cuerpo que ha puesto fin a su corta vida, nueve asesinados en una sola jornada.
12 horas antes.
Todavía no ha amanecido, todo está tranquilo, algunos noctámbulos empiezan a prepararse para ir a casa a dormir, otros, se empiezan a preparar para salir a hacer sus quehaceres diarios.
Pronto se acaba la tranquilidad, ya se oyen motores a lo lejos, y al de un rato, ladridos de perros nerviosos.
Es domingo, eso los habitantes de este sitio no lo saben, ni les importa, solo saben que la paz de este día se ha terminado, y para algunos, su vida también.
Los perros ya se acercan, han olido a una familia y van en su búsqueda.
La madre ya sabe de que se trata, lo ha vivido antes, sus tres hijos no lo saben, pero ven en la expresión de su madre, que algo grave está a punto de ocurrir.
No les queda otra que correr lo más rápido que puedan para escapar. La madre sabe que la muerte les pisa los talones, los hijos no lo entienden, pero corren a todo lo que les dan las pequeñas patas para poder seguir a su madre, que les anima a seguir y no pararse en ningún caso, ellos obedecen, están muy asustados y notan que su madre lo está también, por lo que el miedo es cada vez mayor.
Los perros se acercan cada vez más, y en medio de esa frenética carrera, se oye un ruido que no habían oído antes, es un ruido muy fuerte y uno de ellos cae al suelo desplomado, no se mueve, ya no les sigue, ha caído muerto de un tiro.
Sus hermanos y su madre siguen corriendo, ya van cansados y muy asustados y no se dan cuenta que los perros que les persiguen les han llevado a donde les aguardan esos seres vestidos de fosforito con un arma mortífera en sus manos. Ya es tarde, ya no tienen escapatoria, se oyen tiros, no solo se oyen, los sienten sus cuerpos y la madre y los dos hijos que quedaban con vida caen al suelo muertos. Su carrera ha terminado, su vida también, la de los jóvenes al poco de empezar.
Todavía no es tarde, y los ladridos y tiros siguen durante la mañana y parte de la tarde. El infierno de este domingo está a punto de terminar. Los supervivientes van a sus refugios con las patas todavía temblando de miedo, pero vivos. Otros todavía siguen corriendo sin rumbo, algún otro está mal herido y morirá en unas horas lentamente bajo un tremendo sufrimiento. Algunos otros en su huida, cruzarán alguna carretera y serán atropellados por algún coche.Ohhjj, dirán los noticieros, es que hay demasiados y provocan accidentes.
La temporada de asesinatos acaba de empezar y ya han caído nueve en una sola jornada en un solo sitio y seguirá hasta no sé cuándo, pero unos cuantos meses más seguirán.
Correrán, huirán, y muchos morirán. Es el precio que pagan los jabalíes por el simple hecho de haber nacido, por el hecho de que los humanos decidan que hay demasiados, que deben matarlos, que los políticos a los que dais el voto, subvencionen y protejan estos asesinatos ante la indiferencia de la mayoría.
Este solo es un pequeño fragmento de lo que es la caza, solo de jabalíes, ya que los corzos, perdices, codornices, palomas,sordas..etc son también asesinados solo por diversión disfrazada de necesidad para la mente enferma de la humanidad.
Nueve cuerpos sin vida tirados en el suelo mientras sus asesinos lo celebran entre risas. Este es nuestro mundo. A qué da un poco de asquete?

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