LAS JOYAS DE ANA BOTELLA SON IGUALES QUE LAS DE RODRIGUEZ ZAPATERO O QUE EL CASO DE BEGOÑA GÓMEZ? comparen
COMPARACIÓN
Caso BEGOÑA GÓMEZ
Caso ANA BOTELLA y sus joyas

Tras una instrucción que ha parecido interminable pese a haber sido muchísimo más rápida de lo normal, el Juez Peinado ha enviado a juicio a Begoña Gómez 

Tras caerse las principales imputaciones a raíz de la información de la UCO que certificaba que no había existido enriquecimiento indebido, la causa principal ha quedado reducida básicamente a demostrar que Begoña Gómez utilizó su influencia como esposa del Presidente para conseguir captar financiación de empresas privadas para la cátedra. 

Una vez demostrado que la cátedra fue constituida de forma legal, la clave durante el juicio será peritar el valor correcto de la plataforma y el software de medición de la cátedra. 

Las informaciones filtradas apuntan a estas cifras:

Google: 110.000 euros.
Telefónica: 55.000 euros.
Indra: 128.422 euros.

Además participaron otras tecnológicas como Minsait, Making Science y Devoteam.

Todas estas aportaciones fueron sin afán de lucro y valoradas como donativo.

Aunque tanto la defensa como la fiscalía saben perfectamente que no hay causa al no existir enriquecimiento alguno (sin móvil, sin lucro, sin pena) ni intención del mismo, de existir una condena seria testimonial (y recurrible ad infinitum)y se centraría más en un juicio moral sobre sí Begoña se benefició o no de la condición de esposa de Pedro Sánchez para captar esa financiación utilizando contactos de la propia Moncloa.

A fin de cuentas esto no va de condenar a nadie, esto va de sentar a Begoña ante un jurado popular para tratar de hacer caer un Gobierno a través del escarnio público.

Llegados a este punto es cuando debemos ir 26 años hacia atrás. No es que tenga especial aprecio a los viajes en el tiempo, pero sin ellos difícilmente se puede comprender la magnitud de lo que trato de contar.

Mientras hoy vemos a la derecha mediática escandalizarse, tanto ella como los jueces hace unos años miraron sistemáticamente hacia otro lado ante un modelo de captación de fondos de gran calado que presentaba presuntos indicios mucho más evidentes que conectaban los negocios privados y el poder político. 

La impunidad con la que operó el entorno del expresidente José María Aznar es el reflejo de un sistema judicial y mediático que se inhibe convenientemente según quién sea el protagonista.

La Fundación Integra, fundada en 2001 por la propia Ana Botella mientras Aznar era el presidente de la nación es el mayor ejemplo. 

Si buscamos información sobre la fundación el relato oficial nos cuenta que se trataba de una iniciativa netamente altruista. 

¿Pero cuál era la procedencia del capital que alimentaba a esa fundación?. Ana Botella no acudía a pequeños comercios de barrio para financiar sus eventos, cenas de gala o subastas benéficas. 

Sus generosos patronos residían en los despachos de las grandes corporaciones del Ibex 35, constructoras y empresas de servicios. 

Es un hecho objetivo que una parte muy significativa de las más de 150 empresas privadas que inyectaban fondos en la fundación de la esposa del presidente dependían, al mismo tiempo, de la firma de contratos multimillonarios con las administraciones públicas. 

150 empresas no es un programa informático de una cátedra universitaria.

Desde aquí animo a cualquiera que monte una fundación benéfica y trate de captar a 150 empresas de esos perfiles sin ser nadie. 

Cualquier analista judicial independiente sabe que el tráfico de influencias no requiere necesariamente una transferencia directa de dinero a una cuenta bancaria, por eso a los progresistas nos duele tanto ver los chanchullos de Ábalos y Cerdán. 

La izquierda siempre ha robado mal.

Pero la derecha sabe bien que la influencia puede ejercerse de forma mucho más sutil y es algo que tristemente he comprobado en primera persona en mi carrera profesional. 

¿Alguien cree de verdad que las constructoras que pujaban por grandes contratos públicos aportaban capital de forma totalmente ajena a quién presidía la fundación receptora? La mera posibilidad de que estas donaciones funcionaran como un mecanismo de engrase o de posicionamiento preferencial frente al Gobierno del Partido Popular merecía una investigación penal exhaustiva que jamás se produjo.

No todos somos iguales ante la ley ni la suspicacia.

Cuando acudían a esas galas benéficas ¿Lo hacían sin saber quién era Ana Botella? 

Entre los patronos durante el gobierno de Aznar se encontraban compañías del tamaño de Grupo ACS, Dragados, Acciona, Sacyr, Repsol, Endesa, Indra, Alsa, Iberia, Grupo Eulen, PwC, Aon, BBVA, Cecabank, Aena, El Corte Inglés o Carrefour. La gran mayoría adjudicatarias de contratos públicos.

¿Ocurrió algo? ¿Se imaginan a Begoña Gómez gestionando más de dos millones de euros anuales? 

No voy a entrar en la labor de la Fundación Íntegra de Ana Botella, que puede tener un indudable valor social, pero que grandes compañías pudieran sufragar la ambición de Santa Ana Botella de Calcuta para tener contento al presidente del gobierno, como mínimo, es tan reprobable como por lo que se está lapidando a Begoña Gómez.

Begoña no será condenada ni entrará en prisión, pero el daño ya está hecho.

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