Justicia poética.
Cuando subestimar a los animales no funciona. En estos días salieron a la luz varias noticias de animales defendiéndose ante la violencia humana injustificada. Esta vez un grupo de elefantas puso fin a la vida de un asesino serial de animales salvajes en la selva tropical de Gabón en África.
El cazador Ernie Dosio murió tras ser aplastado por una manada de elefantas que defendieron a sus crías. El hecho ocurrió mientras el hombre intentaba atacar a una cría, provocando la reacción inmediata de las hembras del grupo que se unieron para proteger al integrante más vulnerable de su familia.
Lo que para algunos es una tragedia, para el mundo animal es un acto de legítima defensa frente a un sistema que mercantiliza sus vidas a través de safaris de lujo y trofeos de caza. Los animales vistos como recursos para una gran parte de la población mundial son individuos con la capacidad de reconocer el peligro, sentir, asustarse, enojarse e incluso organizarse para resistir la violencia humana
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